Póngase mosca

Póngase mosca y empiece a zumbar, frótese las manos, mueva sus articulaciones y prepárese, pues aquí la cosa se puso fea, se vinieron con todo; leyes nuevas para meter la libertad en su justo candado, aulas para exprimir el último punto de la alegría, medicina para abarrotar el tormento, indulgencias para sorber las arterias de la tierra, píldoras letales contra el aburrimiento, horas desangradas a la medida de cada cuerpo y de cada morada. Ya nos han avisado y sobre avisado que vienen por todo los que nos queda: el vino, el jardín, la madre, los espejos.

Así que póngase abeja, sienta el dulce crujir de sus alas, despache la razón desde las antenas, piense en todos los huevos de la colmena, en las flores que pasaron a mejor vida en la exacta duración del vuelo. Recorra con frenesí el día como un maravilloso zángano, respire y vuelva a casa con un poema o un trozo de pulpa para cada corazón diminuto. Almibare su celda sintiendo el calor que dejaron las estrellas en el roce de los cuerpos.

¡Pero Avíspese! No se achicharre en los bombillos, arme el avispero con todo el tiempo que ello se merece. El veneno de todo este sistema es alérgico a nuestro veneno, así que consienta su fuerza y la de los suyos. No sea una avispa solitaria, deguste la posibilidad del nido, busque consistencias blandas para reconfortarse y para no quedar aplastado por sorpresa. Recuerde, hay que defender el parche desde cada rincón de la textura, y por tanto, hay que volar bajo para poner el aguijón y las mandíbulas a disposición de la acción y las rendijas.👊🏼

A media cuadra

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