NUESTRA UNIVERSIDAD FUE MASACRADA

Aportes a la Campaña por la memoria “16 de mayo 36 años”

Las luchas sociales del último medio siglo en Colombia han tenido en el estudiantado uno de sus actores más presentes y constantes. Y como propio del Terrorismo de Estado, con los distintos sectores de la dirigencia del país, la respuesta a gran parte de sus luchas ha sido una reacción violenta que ha estado lejos de solucionar las injusticias que las motivan. Para darse una idea de ello basta atender a las demandas adelantadas en el paro de más de dos meses desarrollado por estudiantes de todo el país a finales de 2018, el movimiento ciudadano del 21 de noviembre de 2019 y las víctimas producidas por proyectiles y ataques del Esmad, como el asesinato del estudiante Dilan Cruz.

Uno de estos episodios de lucha que obtuvieron como respuesta la violencia estatal, posiblemente el más grave en la historia de la Universidad Nacional, ocurrió en el marco de la lucha estudiantil por la defensa de los derechos de alimentación y alojamiento, prometidos hasta 1984 por el sistema de Bienestar Universitario.

El 9 de mayo de dicho año, Jesús - Chucho - León, presidente de Cooperación Estudiantil y activista destacado en las luchas del Bienestar, fue detenido arbitrariamente, torturado y asesinado en la ciudad de Cali, lo que motivó una jornada de protesta adelantada por sus compañeros una semana después, el miércoles 16 de mayo de 1984.

Durante dicha jornada, la acción coordinada de la Fuerza Disponible, el Escuadrón de Motorizados, el Grupo de Operaciones Especiales y los servicios de inteligencia del F-2, de la Policía Nacional, arremetieron con altísima violencia contra el estudiantado. El asalto a la ciudad universitaria implicó el uso de armas de diferente calibre con una pretensión criminal, fotografías circuladas en la prensa y en documentos del Movimiento Estudiantil dejan ver heridas de bala en los cuerpos de los estudiantes como evidencia de ello. Además, este ingreso implicó la detención de 70 estudiantes, su traslado por diferentes centros de detención, la tortura y tratos crueles a los que se les sometió, y el juzgamiento por supuesta violación a las restricciones del Estado de Sitio que imperaba en el país. Posterior a estos hechos, tanto el estudiantado, como periódicos de circulación masiva como El Bogotano, denunciaron la desaparición y muerte de estudiantes, y exigieron investigaciones que dieran con su paradero.

Esos crímenes de Estado fueron usados como excusa para cerrar la universidad y abrirla al año siguiente cerrando residencias y restaurante, derechos fundamentales de Bienestar Universitario, emprendiendo la paulatina privatización de la universidad y antesala de la ley 30 de 1992 que cambió el sistema de liquidación de matriculas, con el argumento de la autofinanciación. Hasta el presente, cumpliéndose 36 años de estos acontecimientos, las denuncias no fueron atendidas por las instituciones, y se ha tejido un manto de olvido sobre lo sucedido y las experiencias dolorosas de sus sobrevivientes.

Decididas y decididos a no aceptar el olvido y la impunidad como parte de nuestras vidas, convocamos por medio de este documento a persistir en la Campaña por la memoria “16 de mayo 36 años”.

De su impulso inicial hacemos parte sobrevivientes de los acontecimientos y personas de la comunidad universitaria de la UN contemporáneas a los hechos; estudiantes independientes y de organizaciones estudiantiles; docentes y trabajadores universitarios; organizaciones defensoras de Derechos Humanos y de los derechos de las Víctimas; organizaciones de investigadores e investigadoras en temas de movimientos sociales y Derechos Humanos; colectivos de investigación y experimentación artística; procesos de comunicación popular y alternativa; etc.

La campaña tiene como objetivo adelantar los esfuerzos necesarios para que la Comisión Para La Verdad y El Centro Nacional de Memoria, la Universidad Nacional de Colombia, entre otras instituciones reconozcan la importancia de estos lamentables acontecimientos para la construcción de paz, y dispongan su voluntad para adelantar procesos de construcción de verdad, justicia y memoria, junto a las comunidades afectadas por lo sucedido.

Reconociendo estos esfuerzos como parte de la lucha histórica del movimiento de víctimas y Derechos Humanos, Llamamos a todas las personas interesadas, grupos de trabajo y organizaciones de diferente tipo, a sumarse a esta campaña, y avanzar en unidad hacia la conmemoración de los 36 años del 16 de mayo en la perspectiva de alcanzar logros en materia de verdad, justicia y memoria.

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